winstaniana

Tuesday, September 26, 2006

Art Poètica

Alguna cosa més que el do de síntesi:
veure en la llum el trànsit de la llum.
Pere Gimferrer

Monday, September 25, 2006

¿Qué es la poesía?

Carlos Edmundo de Ory: Técnica y llanto.
Octavio Paz: Herramienta humana imprescindible para llorar y celebrar el mundo.

Menciono estas definiciones y no otras porque son las que siento más cercanas.
¿Qué es para ti la poesía?

Sunday, September 24, 2006

Hábleme de lo que recuerda

Pues verá, yo vi su herida y le tendí mi mano. Durante cuatro años caminamos juntos. No fue fácil. Había largos silencios. Parecía que sería así eternamente, pero mientras yo caminaba en círculo y me hundía cada vez más, aprendió a buscar otra mano y rompió el círculo y salió y se olvidó de llevarme. Y yo me quedé girando como en una noria sin control. Yo le quería. A veces me envía palabras en las que mezcla nuestro pasado con su presente lleno de futuro. Todo es confuso o soy yo. No sé, cada vez sé menos. Al principio dolía. Luego empecé a no sentir y era extraño, así que me miré y vi la gangrena extendiéndose. Por eso estoy aquí. Seccione. Mutile. Haga que la noria se detenga antes de que el engranaje se desfase o yo decida saltar.

Saturday, September 23, 2006

Poética

¿Para alcanzar qué voz,
qué cuerpo presentido,
qué noche de amistad,
qué playa embelleciendo la memoria,
escribo este poema?


Alguien decía unos versos,
y una música oscura perduraba
más que el mar esa noche.

¿Cómo trazar tu risa en el recuerdo,
y aquel fulgor vencido de la hoguera?
¿Qué rescoldo brillante me quema ahora las manos?

Frente a otro mar más misterioso escribo.
Frente a otra playa aún más intangible.
Juan Lamillar

Yo sé que estoy aquí

para escribir mi vida.
Que vine poco a poco
hasta esta silla.

Y no quiero engañarme.

Sé que voy a contártela
y que será mentira:
Sobre la mesa sucia
una gota de tinta.
Ángeles Mora

Wednesday, September 20, 2006

Las enseñanzas del dolor

"¿Es verdad lo que afirma la pathei mathos, según la cual el sufrimiento nos hace más sabios?" Sándor Márai

Me acojo a la respuesta de Marzal.

Las enseñanzas del dolor

Una sandez hace ya largo tiempo mantenida
observa que el dolor
es una noble escuela para el hombre,
un preceptor severo que suele concedernos
conocimiento exacto del mundo alrededor
y certidumbre de la intimidad propia.
Esa misma sandez, desarrollada,
sostiene que el sufrimiento proporciona
una medida con la que ponderar
aquello que la vida posee de más digno.
La voluntad, según dicen, se forja
también en la desgracia especialmente.

Es un raro prestigio el que el dolor alcanza
y en su propagación no está libre de culpa
la tierna secta de los hombres de letras.
Por lo que a mí respecta, sé decir
que nada he aprendido en el dolor,
salvo que es incapaz de enseñar nada
que ya no conociésemos.
Cada vez que pretendí entenderlo, recordé
a un idiota asombrado que gesticula y llora
ante la luna llena. Y considero cierto
que el dolor acostumbra a dejar testimonios:
un rastro de dolor que conduce hasta él mismo.
No forja voluntades, a no ser que entendamos
por ello el someterlas. Nuestro mundo,
que es ajeno y confuso de por sí
-como nosotros-, bajo su luz amarga
aparece un poco más confuso,
un poco más ajeno que hasta entonces.
He advertido que regresa incesante
y que en muchos momentos el dolor
es el único límite del día.
Carlos Marzal

Tuesday, September 19, 2006

Se desviste

Se desviste para dejar atrás la tarde,
el sol, el mar que hoy no besó sus ojos,
la pluma, el cenicero, el papel arrugado,
las palabras que nada significan,
el teléfono mudo, esa llamada
improbable en la noche.
Se desviste.

Sunday, September 17, 2006

Ciudades y música

Leo a Márai.

"…Si una idea o una asociación libre y fortuita me traen a la mente el nombre de una ciudad, oigo música… Por ejemplo, si alguien pronuncia ante mí el nombre de Nueva York, no me aparece la vista de Manhattan desde la planta número cien del Empire State Building, sino que oigo, por unos instantes, la Rhapsody in blue de Gershwin…"

E inmediatamente mi memoria se despliega y recupero Love letters de Diana Krall y el mar y las gaviotas y el cigarrillo y las palabras no pronunciadas aquella tarde sobre la arena de Cadaqués.
Abre tu mapa de recuerdos musicales y muéstrame alguno.

Saturday, September 16, 2006

Llevo los dedos manchados de tinta,
palabras turbias agonizan en ellos.

Friday, September 15, 2006

Pisatiel - Escritor

Cuenta Sándor Márai que cuando las tropas rusas entraron en Hungría para liberarla de los alemanes, los soldados rusos que llegaron al pueblo donde él se había refugiado ni saquearon sus pertenencias ni lo sometieron a interrogatorios porque él era escritor.
…"Pisatiel. Yo no hablaba ruso, pero había aprendido esa palabra porque, según se decía, los rusos respetaban a los escritores."
…"Le pregunté por qué estaba jarasho, por qué estaba bien que alguien fuera escritor, por qué creía él que estaba bien…
Reflexionó unos momentos. Y respondió midiendo, cuidadoso, sus palabras, pronunciándolas lentamente, con un énfasis especial:
-Está bien porque si tú eres escritor, puedes decir lo que nosotros pensamos."

¿Qué opinas de la respuesta del ruso?

Wednesday, September 13, 2006

Los inquilinos de Moonbloom

A lo largo de toda la novela de Edward Lewis Wallant, Norman se mueve como un pequeño dios observando la vida de los inquilinos que ocupan los tres edificios que tiene a su cargo. Recorre los apartamentos cobrando los recibos y oyendo las quejas de los ocupantes de los maltrechos edificios. Cada visita es una viñeta de lo que sucede dentro de esas viviendas y, con cada visita, Norman va completando las historias.
Un día, Norman, ese hombre solitario y aplastado por las consignas de un dios mayor, (Irwin, su jefe y hermano), decide administrar esos edificios a su manera y emprende la tarea titánica de repararlos y de mejorar el destino de sus ocupantes.
La novela tiene un tono agridulce y un final esperanzador porque nos hace pensar que en la vida de todos y cada uno de nosotros puede aparecer un Norman que desoiga y que desobedezca en nuestro beneficio, así como nosotros podemos llegar a convertirnos en Norman para otros.